En un mundo fantástico donde la valentía se mide con la espada, la sabiduría con el hechizo y la precisión con la flecha, 3 héroes de reinos distantes se encontraron.
El indomable guerrero, cuyo acero relucía con el coraje de mil batallas.
Un joven, pero sabio hechicero cuyos conjuros tejían la esencia misma de la realidad.
Una elfa de los bosques infinitos, cuyas flechas encuentran su blanco con la gracia del viento.
Una noche, un extraño mensajero, un ser etéreo de luz cambiante apareció ante ellos y les dijo:
"El reino de Lumina está en peligro", susurró con una voz que resonaba como el tintineo de campanas de cristal. "Nuestro mundo, donde la belleza de las Artes Visuales es la fuerza vital, se desvanece en un Vacío Cromático. Monstruos de la oscuridad, nacidos de la ausencia de color, han invadido nuestras tierras. Solo aquellos con ojos para ver el alma del arte pueden detenerlos."
Intrigados y conmovidos por la súplica, los héroes aceptaron el llamado. El mensajero los transportó a Lumina, un reino donde cada calle era una galería, cada edificio una escultura y el cielo mismo un lienzo en constante cambio. Pero ahora, las vibrantes tonalidades estaban apagadas, y sombras danzaban donde antes reinaba la luz.
Capítulo 1: El bosque de los tonos perdidos
Su primera parada fue el Bosque de los Tonos Perdidos, donde los árboles, antes de un verde esmeralda y oro, ahora eran de un gris ceniza. Un gruñido resonó, y de la penumbra emergió un primer monstruo: un Gárgola Monocromática. Su piel era de piedra gris, y sus ojos, dos orbes vacíos, no reflejaban nada. El guerrero desenvainó su espada, el hechicero realizó un conjuro de protección, y la elfa tensó su arco.
"¡Esperen!", exclamó el mensajero. "Para vencer a esta bestia, deben revelarle el significado de un acertijo, y su armadura se resquebrajará."
De repente, una imagen holográfica apareció en el aire y pronunció:
"Uno de 4 hermanos soy, de 3 dimensiones es mi expresión. Cualquier material puedo utilizar, siempre y cuando funcione para representar. ¿Qué soy? ".
El guerrero, acostumbrado a los desafíos físicos frunció el ceño. El hechicero con su mente analítica, comenzó a analizar. La elfa, observadora por naturaleza, examinó la figura.
*********Cuando los héroes resolvieron el acertijo, la Gárgola monocromática se estremeció, y grietas de color comenzaron a aparecer en su cuerpo. Los héroes, aprovechando el momento, atacaron con todas sus fuerzas, y la gárgola se desmoronó en un montón de polvo colorido.
Capítulo 2: La ciudadela de los colores vibrantes
Continuaron su viaje hacia la Ciudadela de los Colores Vibrantes, que ahora yacía bajo un velo de sombra. En el centro de la plaza, donde antes brillaba una fuente de pigmentos, se alzaba el siguiente enemigo: el Fantasma del vacío . Era una criatura masiva, hecha de sombra pura, cuyo cuerpo parecía absorber la luz y el color a su alrededor.
"Para debilitar a esta criatura", explicó el mensajero, "deben entender el balance entre la luz y la oscuridad, y cómo se complementan. Resuelvan el acertijo y la sombra de la criatura se desvanecerá ."
"Un incomprendido soy, a algunos miedo doy. Muchos me asocian con el mal, aunque en el arcoíris desearía estar.”
Cuando los héroes pronunciaron " ", el fantasma comenzó a parpadear, sus formas se volvieron borrosas y su fuerza disminuyó. El hechicero, con un potente hechizo de luz, y el guerrero con su espada, lograron desestabilizarlo, mientras el elfo disparaba flechas que dejaban estelas de color al impactar, hasta que el fantasma se disolvió en una explosión de luz y color que restauró la energía de la ciudadela.
Ese no fue enemigo cualquiera, pues en su interior una poderosa energía artística estaba contenida.
Ahora la espada de nuestro guerrero luce un increíble resplandor rojo, tan cálida como una flama.
De la muñeca del hechicero un fino brazalete emergió, de un intenso color azul, poco a poco se enredó por todo su brazo.
El arco del elfo se tornó de un brillante verde esmeralda con detalles dorados. Sus flechas ahora son visibles en todo momento sin importar la distancia o la oscuridad.
Capítulo 3: El Corazón de Lúmina
Finalmente, llegaron al Corazón de Lumina, el Gran Atrio del Esplendor, donde el Vacío Cromático se manifestaba en su máxima expresión. Allí, el causante de toda la desdicha los esperaba: el Corruptor del Arte. Era una abominación tecnológica; una inteligencia artificial fuera de control que se manifiesta en el mundo físico por medio de un cuerpo metálico que, aunque no es de grandes dimensiones, es capaz de robar todo tipo de energía (Calor, electricidad, luz, etc) con solo tocar la superficie de objetos o seres vivos, dejándoles en un perpetuo estéril color blanco.
"Esta criatura", dijo el mensajero con voz sombría, "es la negación de toda expresión artística. Para vencerla, deben restaurar la armonía y la emoción en el arte. Podrán derrotarlo resolviendo 3 últimos acertijos, y el Corruptor revelará su verdadera forma, vulnerable a sus ataques combinados. Sólo tendrán oportunidad de lograrlo resolviendo un acertijo a la vez"
“Puedo ser tan grande o tan pequeña como lo desee. El espacio nada sería sin mi”.
“A veces bella, a veces repulsiva. No importa cómo se vea, pues es siempre subjetiva”.
“Soy la fuerza que mantiene la unión y la armonía. Sin importar la raza o la religión, todos los seres humanos me experimentan de distinta manera.”
Al lograr resolver los 3 acertijos, el Corruptor del arte emitió un grito desgarrador, y su forma comenzó a distorsionarse, revelando momentáneamente un núcleo de sombras dispersas en forma de corazón. Nuestros 3 héroes, con el conocimiento recién adquirido de la belleza y el orden del arte, lanzaron un ataque final y coordinado:
El elfo, con su excelente visión y velocidad, se apresuró y lanzó una flecha luminosa dando justo en el centro del corazón permitiendo que este sea visible de manera permanente.
El hechicero, con su brazalete látigo inmovilizó el frío cuerpo metálico del Corruptor, minimizando notablemente la posibilidad de escape.
El guerrero, con todas sus fuerzas se lanzó directo al pecho de la IA, clavando su ardiente espada en el corazón, rompiéndolo en miles de fragmentos.
El Corruptor del Arte se desintegró en un estallido de colores vibrantes, que regresaron al reino de Lumina. Los árboles recuperaron su verde, la ciudadela sus tonalidades, y el cielo volvió a ser un lienzo de infinitas posibilidades.
El mensajero de luz se acercó a los héroes, su forma ahora más definida y radiante. "Han salvado Lumina, no solo con su fuerza y magia, sino con su entendimiento del arte. Han demostrado que la verdadera victoria reside en la apreciación de la belleza y el conocimiento."
Los héroes, cansados pero triunfantes, se dieron cuenta de que habían aprendido una lección valiosa: el arte no era solo para ver, sino para comprender, para sentir y, en ocasiones, para luchar por él. Con una última mirada a un Lumina restaurado y glorioso, se prepararon para sus próximas aventuras, sabiendo que el mundo siempre tendría más misterios por revelar, y quizás, más acertijos artísticos por resolver.